Al subir encendí una hoguera:

Usé expedientes, epístolas,

legajos de promesas,

residuos que convivían

junto a la codicia del anhelo.

 

Conjuré espectros, inmolé nostalgias,

deshice componendas, resentimientos.

 

Así despedí albarco que zarpó de mí

llevándose el último equipaje de termitas.

 

Después señalé con morera,

la porfiada testuz de mis bestias;

les di briosos bebedizos,

colgué cencerros en sus cuellos,

luego abrí al monte, ala cañada,

vallas de umbríos apriscos.